Debo admitir que a veces me da muchísimo miedo lo que vaya a suceder. A mi y las personas que amo. Creo que el mundo se derrumbará y me aplastará con toda su fuerza de acero y Superman no vendrá a ayudarme mientras Atlas se va a visitar a Zeus en el Olimpo para tomarse unos tragos.
En esos momentos sólo me queda charlar con mi jirafa de peluche,el único ser no vivo en este planeta que me escucha y no me juzga. El único ser inanimado que da excelentes consejos, como ser valiente y tomar chocolate caliente mientras pienso en mis posibilidades de sobrevivir al cataclismo.
En esas ocasiones Minerva llega de visita y me dice que soy heredera de su legado,le digo que no soy ni la cuarta parte de inteligente que ella y,con una sonrisa malévola,me dice: "Entonces ¿por qué tienes tantas dudas? Las personas inteligentes y valientes siempre tienen dudas. A veces me pregunto si de verdad mereces tener mis dones". Venus se aparece con toda su belleza y me hace sentir miserable. "Eres bella -me comenta- pero dudas demasiado. Si fueras más arriesgada, serías más hermosa que yo. Me opacarías." Ambas desaparecen y me quedo sola con mi jirafa. Como no habla,me aconseja que siga los consejos de las diosas del Olimpo que bajaron a mi casa para ayudarme. Pero es que yo no quiero que me ayuden,quiero que me lleven al cielo, aunque sea una vez.
Medio contenta y medio triste,me tomo lo que me queda del chocolate (que ya está tibio) y le confieso a mi jirafa cuánto me encantaría que Marte bajara un ratito para decirme cómo ser valiente...
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