No quiero despertar. No tengo ya ningún motivo para hacerlo, pues tú te has ido.
Cada día que pasa mis lágrimas se vuelven más escasas y mi corazón más pequeño; tú te llevaste todo lo que yo creía, todo lo que yo quería. Y tengo mucho miedo.
El aire me falta al despertar cada mañana y no puedo ver otra cosa que no sean tus ojos. ¿Qué me has hecho?
Me estoy engañando. Estás ahí, pero soy yo quien no puede acudir a ti, tu vida corre peligro a mi lado y no soportaría el hecho de perderte, mi vida.
Perdóname si te hago daño emocionalmente, no es esa mi intención. Te amo con cada célula de mi cuerpo, con mis sentidos embotados por ti.
Eres lo que yo más amo, y lucharé por estar contigo...aunque eso me cueste la inmortalidad.
Te lo juro. Es una promesa.